Sr. Juez del Crimen

31/03/2019

Ha partido recientemente, se nos ha adelantado en ese inexorable camino que todos transitaremos algún día, y nos ha dejado su recuerdo. Y como todos hemos de morir, no diremos que la muerte es una desgracia.

 

Sr. Juez del Crimen

Cuando lo conocí, era el Juez de Crimen 5º (y antes lo había sido de la 3º).

Trabajé con él varios años y debo reconocer que fue el motor de muchas cosas, aunque él mismo las ignorase.

Era de Santa Fe y me viene a la memoria una ocasión una ocasión en que me refirió un –ahora ya viejo- trágico episodio con su tía, a quien le faltaba un anillo, narrándome que había hablado con el Comisario para que apareciera y, ante mi ingenua y descreída pregunta de ¿y, apareció?, me contestó con toda firmeza algo así como ¡sí, claro que apareció!

Me sorprendió el hecho, máxime por cuanto no dudé de su relato aunque me resultara inexplicable en ese entonces; ¡cuánta razón tenía, tan conocedor de la condición humana como siempre lo fue!, baste con ver ahora para entenderlo las últimas noticias sobre las detenciones policiales en Santa Fe. Una de tantas anécdotas y momentos compartidos.

Puedo retratarlo al igual que una flor, que al abrirse difunde su perfume para todos, sin acepción de personas e incluso, aún después de cortada, continúa difundiendo su perfume mientras su vida misma se apaga. Al decir de Séneca, la virtud es como los aromas preciosos: tanto más fragantes cuanto más molidos o macerados.

Etimológicamente, Ernesto significa el guerrero, el que no se rinde, el que presenta batalla, el serio, el perseverante, el severo, el que lucha para vencer, el el honrado, el voluntarioso, el bueno en combate, el firme y tenaz, el luchador valiente, “el jamás vencido”, y el buen humor también es uno de los distintivos de la fuerza, como lo fueron su deseo de verdad, sinceridad de espíritu y pureza de corazón, facultades que lo distinguieron escoltadas siempre por su sencillez y su humildad y por su inteligencia y buena fe.

Dicen que la Muerte es de la Vida su inseparable hermana, y también que la pena de los dioses es no alcanzar la muerte. Yo siento que este Juez –que con el tiempo y las reformas fue del Juzgado que pasó a llamarse de Sentencia 5- vislumbró la luz hasta en la oscuras horas pasadas en la compañía del dolor, su último compañero, a quien respetó y trató como tal.

Su carácter lo hacía navegar seguro en una embarcación insumergible e inabordable por los piratas, al igual que los escollos y las tormentas de la vida tampoco pudieron tumbar sus convicciones, y mucho menos hacerlo zozobrar, tal la naturaleza de su espíritu invencible e indestructible. Sencillamente, arrojaba todo peligro o tentación por la borda! y seguía tranquilo su rumbo.

Resulta apropiado citar lo que ya nos dijera Khalil Gibrán en cuanto a que “la realidad de una persona no se halla en lo que revela, sino en lo que calla; y si queremos comprenderla, no escuchemos lo que nos dice, sino que tratemos de escuchar lo que calla”. Este silencio fúnebre, ante la presencia solemne de la muerte, con su perfecta lucidez, Dr. Genesio, y teniendo a Dios como sol y escudo como dijera el salmista, es el que proseguirá hablando por usted, Sr. Juez del Crimen, y con gran elocuencia mostrará sus ejemplos de vida, haciendo gala del ya tan conocido “por sus frutos los conoceréis”.

Confiando que en la inmensidad no hay distancias y que en la eternidad el tiempo deja de ser, me despido con un hasta más ver, Ernesto!

 

 

 

 

 

* Imagen La Capital online

 

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One Comment → “Sr. Juez del Crimen”

  1. Dr. Rusó 8 months ago   Reply

    Bellisima reflexión.

    Gracias Dra.

    Que descanse en Paz

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