¿Sabemos realmente cómo son las cosas? es la nueva tesis del ITCR

29/10/2015

Alumnos del Instituto de Transformación y Coaching Rosario (ITCR) presentaron su trabajo de tesis “¿Sabemos realmente como son las cosas?”, en una audiencia pública con entrada libre y gratuita, ayer 28 de octubre a las 19hs en calle Entre Ríos 443.

Por Sofia Di Palma

5 minutos pasaban de las 19hs, la tarde era calurosa y los nervios de Maria Victoria Allegri hacían que su lengua vaya más rápido que su cabeza al hablar en la puerta del salón con quienes llegaban para aplaudir su audiencia pre-certificación (tesis) de Coaching Ontologico. Por otra parte, su compañero Gonzalo Almeyda se encontraba un poco más tranquilo, ya dentro del salón donde luego expondrían su trabajo conjunto.

Los espectadores comenzaron a pasar y ubicarse en los asientos. Luego de unos minutos Romina Lobai, quien fue su “coach” a lo largo de los dos años de carrera dio la bienvenida a la ponencia que titularon: “¿Sabemos realmente cómo son las cosas?”.

La presentadora explicó que ella es quien se encarga de dirigir los trabajos finales de los alumnos que terminan el ciclo de los dos años de Coaching Ontológico, que su función no es corregir, ni aprobar, ni desaprobar, ya que la “filosofía” del instituto se basa en que nada es absoluto ni único, sino que al contrario, existen diversas formas de ver, pensar, actuar, hacer. Por eso, su tarea con los alumnos es la de orientar y acompañar en el proceso de elaboración de tesis final.

Dicho esto, Gonzalo Almeyda repartió a cada uno de los que estaban sentados una imagen que luego mostró en la pantalla ubicada al frente y preguntó al público qué veían en ella. A simple vista era la cara de un león. La mayoría de ellos respondió eso, hasta que una mujer sentada en la primera fila levantó su mano y dijo: “yo veo un ratón, si doy vuelta la imagen”. Todos al voltearla pudieron observar un ratón.

La idea del trabajo consistía en reflexionar acerca de cómo vemos las cosas que nos ocurren, de lo importante que es tomarse un tiempo para la reflexión y no ver todo desde un mismo punto, desde un mismo lugar. La importancia de saber posicionarnos en el lugar del otro, distinto a nosotros, y de entender que cada persona es una realidad diferente y un punto de vista distinto al nuestro.

Luego de esto, preguntaron qué sentimientos les sugería la imagen del león. Algunas de las respuestas fueron miedo, ternura, poder, belleza, bondad, ferocidad, naturalidad, fortaleza, tristeza… y allí pudieron dar cuenta de que una misma imagen provoca en cada una de las personas distintas emociones, porque cada uno lo ve justamente de una forma distinta, relacionada con la historia personal, con el idioma, los deseos, el ánimo del momento y demás.

La carrera de Coaching Ontológico se funda en esta idea:

“No sabemos cómo son las cosas, solo sabemos cómo las observamos o interpretamos ya que vivimos en mundos interpretativos. No solo actuamos de acuerdo a como somos, también somos de acuerdo a como actuamos. La acción genera Ser, uno deviene de acuerdo a lo que hace. Los individuos actúan de acuerdo a los sistemas sociales a los que pertenecen, pero a través de sus acciones, aunque condicionados por los sistemas sociales también pueden cambiar los mismos”.

 María Victoria trajo una historia de vida personal en la cual una circunstancia inesperada hizo que su estructura se derrumbe y una nueva forma de mirar a su alrededor haya tenido que construir: el embarazo inesperado de su hija de 17 años. Este hecho fue el motivo principal para que ella comience el curso de Coaching Ontológico (hace ya dos años); y explicaba de qué manera tuvo que modificar su posición y su pensamiento para seguir adelante con su vida, y cómo nunca se habría imaginado llegar a ser tan feliz, como lo es hoy con su pequeño nieto.

El momento fue muy emotivo ya que al terminar la historia comenzaron a pasar imágenes de su familia y ella se animó a cantar (a pedido de sus familiares). Luego Gonzalo preguntó en general cual había sido el mensaje final que cada una de las personas que conformaron el público se “llevaban a su casa”. Y la respuesta en su mayoría fue de los adultos (más de 50 años) que agradecieron haber sido invitados a semejante evento y prometieron comenzar a manejar las situaciones cotidianas de otra manera, prometieron sentarse a reflexionar y ver el otro lado de las cosas, prometieron ser más comprensivos principalmente con sus hijos y nietos.

Al finalizar se entregó el diploma a los dos alumnos egresados. La gente aplaudió y lentamente comenzaron a salir del salón, ya con otra mirada, con otra luz. Es justamente el objetivo del ITCR para con sus alumnos, abrir sus mentes, sus oportunidades para que finalmente sea mas sencillo encontrar la felicidad.

Gonzalo Almeyda from Sofia Di Palma on Vimeo.

Educación

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