Rosario y sus parques, la opción elegida por los jóvenes en findes largos

13/10/2016

La vista al Río Paraná, uno de los mayores atractivos

El recorrido empieza en el Monumento Nacional a la Bandera. Allí, miles y miles de turistas posan sus ojos en cada ocasión en la que Rosario se erige como la principal opción para hacerse “una escapada” y disfrutar de un necesario fin de semana largo.

Siempre que el calendario lo permite, Rosario recibe con las puertas abiertas y sus parques distribuidos en su costanera a miles de turistas, especialmente jóvenes provenientes de diversas localidades cercanas a la ciudad de los pobres corazones.

Siendo el Monumento a la Bandera la principal atracción de la ciudad, es allí donde empieza a minarse de juventudes con diferentes acentos. Es así como en el pasado fin de semana extra-large, donde además la ciudad contó con el multitudinario Encuentro Nacional de Mujeres, los parques de la costanera central se vieron desbordados de jóvenes.

El Parque Nacional a la Bandera, el Paseo de Salvador, el Parque España, el Paseo de la Diversidad Sexual, el Parque de las Colectividades y el Parque Sunchales, llevan cada uno una nomenclatura diferente pero una misma tónica: la conexión justa entre naturaleza, ciudad y juventud que llama la atención a miles de parejas y grupos de amigos que eligen a Rosario para divertirse y escaparse.

La propuesta rosarina incluye una oferta difícil de rechazar: la gran cantidad de puestos de artesanos que se prestan a satisfacer a los cientos de clientes, llegados desde “afuera”, y en busca de recuerdos físicos, obsequios altamente útiles. Desde una remera símil superhéroe, hasta ceniceros, pasando por cinturones, bijouterie, artesanías y antigüedades.

El combo propone una recorrida no apta para compradores compulsivos. Los artesanos suelen congregarse en espacios donde exhiben cada “obra de arte”, como por ejemplo la Feria de artesanos La Fluvial -que cuenta con aproximadamente 40 stands-, el Mercado de Pulgas del Bajo, que posee más de 50 puestos, o el Mercado Retro “La Huella”, inmensa cadena de puestos donde lo que nunca faltan son los recuerdos.

Ni hablar, además, de la gran cantidad de bares y restaurantes apostados a lo largo y a lo ancho de los espacios verdes de la costanera central. Todo esto sumado, por supuesto, a otros elementos que aportan color: los manteros, los puestos de golosinas, el sitio disponible para hacer ejercicios, los juegos para los niños, las barrancas del Parque de las Colectividades, y las inconfundibles bandas locales que ponen música a las ondas sonoras.

Turismo

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