Las Flores de Mujica...

13/09/2016

Un colectivo de jóvenes periodistas de Barrio Las Flores, participó de la charla que brindó el ex presidente uruguayo José “Pepe” Mujica, donde pudieron además de disfrutar de su disertación, generar un encuentro tan fugaz como planificado que dejó huellas imborrables en los protagonistas.

Hace aproximadamente un año, en el sureño barrio Las Flores de la ciudad de Rosario, un grupo de jóvenes acompañados por psicólogos y periodistas, decidieron afrontar la disputa mediática por el sentido de su territorio con la construcción de una revista bautizada “De cayetano el grito estalla”. La publicación (con suerte) mensual aborda ejes políticos, sociales, culturales, incluye homenajes a pibes y pibas asesinados, entrevistas y hasta una historieta de autoría propia. En esta oportunidad, hace semanas esperaban con trabajo de investigación, estudio y un celoso análisis compartir espacio con José Mujica, a quien estaban dispuestos a interpelar.

El trabajo fue intenso, desde la construcción de interrogantes con la intención de lograr una entrevista, hasta maniobras tan creativas como arriesgadas por si el protocolo de seguridad intentaba frenarlos. Llevó semanas, discusiones, debates, se pusieron en cuestión conceptos como aborto, consumo de drogas y guerrilla. Llamaba la atención la posibilidad de concebir un presidente sin privilegios, que aún asumiendo esa tarea siguió viviendo en su humilde casa, trabajando la tierra de la periferia montevideana.

El encuentro llegó, bastante diferente a lo que esperaban. Había “pocos del palo”, comentaban. Hasta que apareció Mujica y la confirmación de toda nuestra investigación. Sentado en silla de plástico y los pantalones arremangados, definiéndose defensor de la vida y
la felicidad, construyendo política desde el amor, pero sobre todo desde la esperanza. Ahora sólo restaba un hueco, una mirada cómplice, una atrevida. Pero fue imposible. Mujica concluyó la distracción y celosamente custodiado bajo por la parte trasera del escenario sin posibilidad de contacto.  Los periodistas tradicionales ya estaban levantando sus cosas, el público en general comentaba y rescataba las ideas del ex presidente, “De cayetano…” ya no estaba.

Pero no siempre a estos pibes les toca perder, los jóvenes periodistas ya no estaban en el salón porque habían salido corriendo hacia una camioneta blanca, que al ingresar supusieron que era el vehículo de traslado de José Mujica. Confirmado, allí estaba y sin dudarlo, fueron hacia su ventanilla. Pudieron entregarle la última edición de “De Cayetano el grito estalla”, estrechar su mano y regalarle unas flores de la huerta barrial con una inscripción que rezaba “Las Flores de Mujica…”, para finalmente despedirse con una frase salida del taller: “Salud y Libertad, Tupamaro”.

, , Sociedad

Leave a Reply