PELIGRO: AUTOMEDICACIÓN

23/10/2015

Un medicamento es una sustancia con propiedades para un tratamiento o la prevención de enfermedades. Se puede considerar medicamentos  aquellas sustancias que se utilizan o se administran con el objetivo de  modificar funciones fisiológicas del organismo o para establecer un diagnóstico médico.
Se debe entender un medicamento como un instrumento de salud y no como un bien de consumo motivo por el cual su uso debe adecuarse de cada individuo. La automedicación es considerada uno de los grandes flagelos de la salud pública, pero esto no ocurre solamente en Argentina sino que es una conducta que también se manifiesta a nivel mundial y genera una gran preocupación.  Según un informe del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos, debido al mal uso y abuso de medicamentos, en nuestro país mueren 75 personas por día.

La publicidad es cada vez mayor y más llamativa. Las farmacias son cada vez más grandes y se parecen más a centros comerciales que a las tradicionales farmacias, en definitiva lugares a los cuales uno recurre en busca de consejo y, sobre todo, con una prescripción médica. Estos son solo algunos de los factores que influyen en que la automedicación, un hábito peligroso y que puede tener consecuencias sumamente negativas, se arraigue cada vez más en la población.

“Sin lugar a dudas existen múltiples factores que influyen en este mal hábito. Por un lado, cuando se presenta alguna dolencia, la conducta frecuente del “consejo” de vecinos, familiares o terceros, porque “a mí me hizo bien”, cuenta Paula Di Mónaco,farmacéutica.El mal uso o abuso de remedios puede originar internaciones innecesarias o llevar a una persona a la muerte. La educación de la población es un aspecto importante en este tema. ”Hay que concientizar que un medicamento es una droga que debe ser prescrita por el profesional adecuado y dispensado exclusivamente en farmacias, garantizando su procedencia y conservación. Bajo la supervisión del profesional farmacéutico, quien se encarga de informar en cada caso particular al paciente para evitar riesgos”, aclaró la especialista.
Año tras año, el número de personas que decide consumir fármacos ,sin consultar a un médico o farmacéutico, va en aumento y los medicamentos que más se usan son los que tienen acción analgésica, para cuadros gripales y trastornos digestivos. Las consecuencias por el mal uso de medicamentos son impredecibles. Cada persona es un ser único, con una carga genética única y una farmacoterapia distinta. Las patologías serán diferentes al igual que la medicación que consuma. Se pueden producir daños de mayor o menor significancia, pero todos con riesgo potencial de generar enfermedad o muerte. Desde una urticaria, hasta un edema de glotis, pasando por una gastritis hasta una úlcera sangrante, daño hepático, convulsiones, elevación de la presión arterial, arritmias, o accidentes cerebro vasculares, entre otros.
Según la Organización Mundial de la Salud, si se hace de una forma responsable puede ser una forma de atención válida en los países desarrollados. Es decir, no toda la automedicación es inadecuada por sí misma, el objetivo a conseguir sería la promoción de una automedicación responsable en la medida de lo posible.  La OMS hace un llamado a la conciencia en el modo de producir, prescribir y utilizar los antibióticos. Como medida importante en la prevención de las infecciones sugiere una mejor higiene y lavado de manos, acceso al agua potable, control de las infecciones en los centros sanitarios y cumplir con el plan de vacunación, con el objetivo de reducir la toma de antibióticos. ndica que los antibióticos deben ser utilizados solamente cuando sean recetados por un médico. Además, recomienda completar el tratamiento, no dárselos a otras personas, y no tomar los que sobren de prescripciones anteriores.

Automedicación en Argentina
En un país como el nuestro, que ocupa el tercer puesto en el ranking mundial de gasto en medicamentos per cápita, con 180 dólares anuales, después de Alemania, Japón y Estados Unidos, la automedicación es un hábito que expande vigorosamente sus raíces a partir de la repetición de conductas aisladas. Una de ellas, irónicamente, es la prescripción médica.
Paula Di Monaco es terminante al decir que ”la legislación es muy débil y se consiguen medicamentos sin prescripción médica, incluso psicofármacos. El problema se terminaría en seguida si los farmacéuticos no vendieran nada sin receta”.
El Senado argentino aprobó en diciembre de 2009 la Ley 26.567 que prohíbe la venta de medicamentos,incluso de venta libre,por fuera de las farmacias. O sea, está prohibido desde entonces el expendio en kioscos y supermercados. Y además el expendio debe ser por mostrador y no en góndolas al alcance del público.
La Academia Nacional de Medicina advirtió en reiteradas oportunidades sobre “las publicidades que fomentan el uso de tratamiento y medicamentos sin supervisión médica y la proliferación de mensajes publicitarios aconsejando medicamentos y procedimientos terapéuticos de beneficio a veces no establecido y otras exagerado, con el propósito de fomentar su consumo”.

 

 

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