Foto-terapia: experiencia como aprendizaje

09/10/2015

La Foto-terapia es una innovadora técnica que busca penetrar e lo profundo del ser con el cuerpo y con la mente para lograr exteriorizar aquello que molesta y duele. La joven, Layla Violeta, es quien impulsa el desarrollo de este recurso terapéutico y cuenta acerca de la experiencia foto-terapéutica y lo que sucede en en una sesión.

Hay quienes podrán discutir que el aprendizaje y el conocimiento están exclusivamente ceñidos a la razón, la repetición, lo cognitivo y lo verdaderamente científico. Casi la totalidad del sistema educativo hoy en día se basa en este tipo de conocimientos y por ende deja relegados, por no decir reprimidos, gran parte de los saberes que tienen que ver con lo emocional y experiencial.

Surge entonces la Foto-terapia como una búsqueda intensa de la identidad propia y la expresión genuina. La misma intenta poner en relación pisquis y soma, es decir, mente y cuerpo a partir de utilizar el propio cuerpo como escenografía y por sobre todo como lugar de experimentación.

Así como en la escuela hay un profesor y un alumno, un educador y un educando, la foto-terapia implica la dualidad del consultante y el testigo, este último viene a ser el fotógrafo. La relación entre este par ha de ser fundamental ya que ambos deben intentar desentrañar, en forma de juego y captando los múltiples signos generados, el complejo constituido por “cuerpo-mente-alma-espíritu”.

En ese recorrido conjunto se dan a conocer los pasajes más íntimos del consultante, los cuales se verán plasmados en imágenes con el fin de obtener un resultado auténtico y gratificante tanto para uno como para el otro. Hay algunos otros casos de foto-terapia donde las imágenes ya existen y se trabaja con ellas en lugar de crearlas en un momento determinado como es este tipo de experiencia anteriormente nombrada.

Layla Selene, conocida como Layla Violeta, es una de las principales encargadas de impulsar el proyecto de la foto-terapia buscando el aval de experiencias formales e institucionalizadas como la de psicólogos, psiquiatras y terapeutas. Ella es fotógrafa, música, cantante y una amante de las artes. Layla presenta la idea de utilizar la imagen como un signo o símbolo en la misma medida en que la palabra hablada se conforma en el objeto del psicoanálisis y otras terapias del estilo. La imagen, entonces, se vuelve el punto para poder hacer catarsis o incluso conocer el inconsciente.

Una imagen, mil palabras

El semiólogo Roland Barthes escribió un interesante ensayo sobre la imagen fotográfica aludiendo no sólo a su carácter eternizante y de relación con el pasado sino también al hilo que la une con la muerte. La fotografía posee lo que se percibe a simple vista pero también aquello que punza y penetra a quien la observa. Por eso es muy importante en la foto-terapia el juego del consultante y el testigo porque ambos podrán dilucidar en el resultado de las imágenes qué es lo que surge en la primera impresión y qué es lo que llega a lo más profundo del ser.

A través de las palabras se pueden recorrer lugares del cuerpo psíquico para que luego se puedan ir creando anclajes fotográficos instantáneos que se correspondan con las emociones, pensamientos y sensaciones. La experimentación con la imagen y la exposición, dan lugar a un relato psicodélico. Sin desmerecer este término, la etimología de la palabra psicodelia proviene del griego psyche que significa “alma”y dēloun que quiere decir “revelar, manifestar”. Por eso la intencionalidad de la foto-terapia esconde algo de la psicodelia, pero una psicodelia que no requiere sustancias sino que puede ser generada con los propios cuerpo y mente.

Imágenes para conocer el Alma

La experimentación foto-terapéutica trata de posibilitar el armado de la auto-imagen, con esta última se busca liberar los fantasmas mentales, salirse de esas paranoias que existen en cada una de las mentes. Si la palabra mata a la cosa, y designa al mundo, la imagen puede tanto mas en su universo polisémico. La foto viene a ser la síntesis de un trabajo que permite liberar los espíritus a través de lo que queda plasmado en el encuadre de la cámara. Se logra una búsqueda de la belleza, de lo estético dentro de la onírico que permanece en nosotros día a día a pesar de que no seamos conscientes de ello. “Es una lógica de pensamiento bastante optimista, porque no busca la plenitud en la felicidad eterna, también tratamos de encontrar la belleza en la tristeza, y aceptar que es parte del sentido”, concluyó Layla.

http://foto-terapia.tumblr.com/post/84901917650/laylaselene-esbozo-defoto-terapia-la

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