Conmebol 95: hazaña futbolera hecha documental

09/11/2015

El director de cine Pablo Romano y el guionista Daniel Kowalczyk – aunque aquí lo que importa es que son hinchas de Central – presentaron un adelanto del documental Gritos y plegarias, que apunta a la confluencia entre futbolistas, cuerpo técnico e hinchas canayas que en 1995 llevaron adelante rituales y cábalas con el propósito de que su equipo se consagre campeón de la Copa Conmebol. Hecho que concretaron por penales los dirigidos por Angel Tulio Zof, tras revertir un 0-4 en el partido final ante Atlético Mineiro.

“Luego de sufrir una derrota catastrófica en el partido de ida en una final internacional de fútbol, una tribu de fanáticos realizan las más extrañas y bizarras promesas para que su equipo se consagre campeón en el partido de vuelta”. De esta manera se sintetiza el contenido del proyecto que surgió hace dos años, cuando el guionista Kowalczyk contactó a Romano (autor de El tenedor de R, El porvenir de una ilusión y Una mancha en el agua) para narrar una historia de fútbol a partir del título internacional obtenido por Central. “Si queríamos hacer una película con la Conmebol, teníamos que arrancar con Don Angel, pieza insustituible de esta epopeya”, explicó Kowalczyk.

En el principio era el Angel. Anécdota Kowalczyk sobre Zof

Tomar el fenómeno de la Conmebol para cavilar sobre el costado creativo y de comunión colectiva que supera las individualidades es la motivación de los realizadores de este documental, que sumó el apoyo de Espacio Santafesino.

Kowalczyk y la defensa del proyecto

Entusiasmado por el proyecto, Romano expresó: “Me parecía muy complejo hacer una película de fútbol porque durante mucho tiempo no pasa absolutamente nada y uno está deseando que pase algo bello y hermoso; eso en una película es un aburrimiento total. Entonces hay que construir la historia desde otro lugar”. Para desarrollar el relato, el director se valió del método del último recurso propio del cine clásico. Sólo que aquí no estamos ante una heroína atada a unas vías quien, instantes antes de ser arrollada por un tren, es salvada por un héroe. En esta historia, lo heroico es llevado a cabo por la comunión futbolera; lo heroico se sintetiza en el grito agónico de Carbonari para empardar la serie, en ese clamor imposible que se replica cuando Da Silva anota el último penal.

“Lo que nos planteamos es un relato que está fragmentado y disperso en historias singulares de esta ciudad; pero queremos yuxtaponerlas de una determinada manera para conseguir lo que se puede llamar el camino del héroe, la aventura deseada de cada uno, que es lo más infantil que tenemos”, destacó Romano, quien además aclaró que la propuesta es hacer una película que exceda al hincha de Central para que cualquier hincha de fútbol pueda disfrutarla.

Por su parte, el productor ejecutivo, Lisandro Cristiá, adelantó que Gritos y plegarias está pensado como un documental para cine de 80 minutos de duración. El proyecto conlleva cinco semanas de rodaje, donde hasta ahora se rodó una. La meta es rodar las restantes este año para que la película pueda ser estrenada en 2016. Una vez terminada, será presentada en el INCAA y en festivales nacionales e internacionales.

En Plataforma Lavardén, atiborrado de canayas, se proyectó un teaser en el que distintos protagonistas dan cuenta de anécdotas, sensaciones y acciones de aquella histórica jornada del ’95. “Fue muy importante el apoyo que recibimos de la hinchada. Pero usted también tiene que corresponderle de la misma manera, y Central lo hizo”, dice Zof desde la pantalla de video, mientras se lo ve montado a los hombros de los hinchas que invadieron el Gigante de Arroyito para festejar el último título canaya una noche de verano.

Los protagonistas, presentes
La ceremonia contó con la asistencia de periodistas, dirigentes de la actual comisión directiva, hinchas notables como el Colorado Vásquez, ex jugadores como Omar “Negro” Palma, Aldo Poy, Rubén “Polillita” Da Silva, Federico “Colorado” Lussenhoff y Cristian Colusso, entre otros.

Escuchá la palabra del Negro Palma

Para el final, un hincha pidió el micrófono y entonó un poema dedicado a la hazaña deportiva conquistada en 1995. Fue escuchado con emoción, y al finalizar fue despedido con un ensordecedor aplauso; de esos que sólo se escuchan los domingos en el Gigante.

El poema canaya a cargo de un hincha

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