¡A cuidar el corazón!

06/10/2015

El sindicato “Smata Rosario” es uno de los espacios que desde hace varios años ofrece los recursos necesarios para aquellas personas que necesitan rehabilitación como consecuencia de alguna lesión cardíaca, ya sea dilatación, problemas de válvula o insuficiencia. La importancia de que se lleve a cabo esta práctica es una de las cosas que más destaca Alberto Davidovich, cardiólogo y director médico de la empresa privada “Emerger”.

Dr. Alberto Davidovich

Con más de 34 años de experiencia al servicio del corazón, nos define en principio lo que el término implica: “La rehabilitación cardíaca se divide en dos fases, casi diría tres: una es la prevención primaria, otra es la rehabilitación cardíaca propiamente dicha en pacientes que ya tuvieron un evento coronario, y hay una tercera que es en los pacientes que ya están operados del corazón o que tienen secuelas de insuficiencia cardíaca”. Respecto a esta última fase, el doctor cuenta que reciben pacientes derivados que ya han sido en general intervenidos o han pasado una angioplastia o cirugía cardiovascular, y remarca que en ciertas ocasiones sus médicos particulares no sabe dónde derivarlos para rehabilitar y terminan recomendando gimnasios que no son los lugares apropiados para ellos por el tipo de ejercicios que se practican y el uso que se hace de ciertos aparatos con peso.

Junto con Alberto trabaja la kinesióloga Analía Galiasso, quien conoce las patologías de cada uno de los pacientes y es la encargada de llevar adelante las clases los días lunes y jueves a las 20 horas en Smata. “Analía organiza ejercicios que duran entre 45 minutos y una hora, lo ideal es por lo menos 3 veces por semana, o sino 2 veces por semana insistiéndoles que los días que no vienen tiene que hacer caminatas de no menos de 40 minutos de tipo aeróbica, rápida”, afirma Davidovich mientras detalla que dicha rutina trabaja los grandes grupos musculares –ya sea de pie o con colchoneta en el piso- logrando que el paciente baje el consumo de oxígeno y el estrés parietal del corazón, entre otros beneficios.

Clase del día 1/10/2015

El pre y el post

La fase ideal para agarrar al paciente, sostiene Davidovich, es la anterior a la operación. “El paciente acá va a llegar recién al mes, mes y medio de operado, pero hay toda una fase de rehabilitación hospitalaria”, sostiene. Es necesario que la persona a ser intervenida aprenda a mover las piernas, los cuádriceps, a bajarse de la cama, saber cómo caminar, cómo agarrarse el tórax cuando tose para que no le duela, ese tipo de cosas. “Cuando el paciente llega acá para hacer rehabilitación toda esa fase ya pasó y lo que viene a ver es qué quedó de su vida -si puede mantener relaciones sexuales, si puede caminar, si puede trotar, si puede correr un colectivo, si se puede pelear con alguien en la calle-, y nosotros de a poco con el aprendizaje de este tipo de gimnasia, les vamos enseñando un poco más a entrar dentro de lo que es la vida normal, que muchos de ellos la consideran perdida”, concluye. Hace hincapié fundamental tanto en el hecho de lograr un hábito, un estilo de vida en cada una de estas personas con respecto al ejercicio, como en la importancia de recibir el apoyo de sus parejas y demás familiares a quienes también se les abren las puertas y se los invita a sumarse a la rutina.

Concientizar desde niños

La prevención cardiovascular es imprescindible que arranque en la niñez, enseñándole al chico a no atracarse con la comida, a no comer harinas de más, a saber cuál es la comida saludable y a conocer de qué se trata la pirámide de alimentación. El doctor afirma que recién en la adolescencia con la escuela secundaria hay algún tipo de información a ese respecto pero que no se encaran temas como los tóxicos, el cigarrillo o el alcohol, de gran impacto mediático hoy en día. Lo único que se ha encargado de prevención en la infancia hoy en día es la gimnasia que se la da como obligatoria en las escuelas, pero tampoco se incentiva demasiado el deporte y mucho menos se le enfatiza ni a los profesores de gimnasia ni a los padres que los chicos se tienen que mover por diversión, en forma lúdica, que no deben competir porque eso forma parte después de la personalidad tipo A del cardíaco que vive compitiendo contra su propio cuerpo y “levantando la vara cada vez más alta a ver hasta donde da sin que le pase nada”. Lo otro que hay que enseñarle a los chicos jóvenes es el tema de la sal -tratar de que no coman con sal, que no haya un salero en la mesa- y, por otra parte, que el chico conozca cuando tiene factores predisponentes a heredar determinadas patologías para que no lleguen a despertar esa genética y más adelante tenga esa enfermedad.

Un largo camino de trabajo

Alberto y Analía se conocieron en la UOM (Unión Obrera Metalúrgica), trabajaron juntos en el Sanatorio Rosendo García durante doce años, en varios gimnasios y en la “Asociación Cristiana de jóvenes” hasta llegar a Smata donde están desde hace casi diez años. “Tuvimos la mala fortuna que se han ido cerrando esos lugares, inclusive la Asociación Cristiana entró en quiebra, se cerró un tiempo, vinimos acá donde se nos facilitó un salón que tiene aire acondicionado, calefacción, para que funcione todo el año”, recuerda Davidovich. Los pacientes que tienen más adherencia al plan ya llevan quince años con ellos y son un poco los que dirigen, si Analía no está ellos se tiran al suelo, dan la clase y hasta aconsejan a los que son nuevos.

 

Entrevista:

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